6 de abril de 2018

Pasear por la Riba

Por Malleus

Los jóvenes de ahora viven con muchas más libertades de las que tuvimos los viejos. Eso, que en principio es algo muy positivo, tiene también sus limitaciones, porque les impide comprender la magnitud del gozo que nos producía pasear por la Riba, y especialmente con la novia.

No cabe duda de que si pudieran gozar de aquel paseo que algún mandamás inmisericorde nos ha robado, disfrutarían con las vistas: a un lado el puerto y la ciudad presididas por un soberbio Bellver; al otro, la escollera, con sus pescadores y de fondo Cap Enderrocat. Hasta ahí todo igual, pero nosotros teníamos muchas limitaciones que ellos no tienen. La relación entre sexos estaba casi prohibida y cuando paseabas con una chica solo estaba permitido ir de la mano si había una relación formal. En caso contrario, caminábamos juntos y de vez en cuando rozábamos las manos. ¿Y los besos? Los besos estaban prohibidos, al menos en público. La censura los cortaba en las películas y la única posibilidad que había de besarse era prácticamente la oscuridad de los cines y eso suponiendo que al acomodador le hubieras dado una buena propina, porque en caso contrario, enchufaba a la pareja con la linterna, la expulsaba de la sala y salía toda abochornada. Y eso en el mejor de los casos, porque si te veía alguna de las infinitas “semiautoridades” que pululaban por las ciudades, te retiraban el DNI, que debías ir a recoger a una comisaría y te imponían una multa de 25 pesetas.

Todo esto hay que haberlo vivido para comprender lo que suponía pasear con tu pareja por la Riba, con el puerto a un lado y la escollera al otro, rozando las manos de vez en cuando y esperando pasar por algún lugar desenfilado para robar algún arrumaco, que era mucho más que un arrumaco, era una auténtica liberación. Y eso es lo que los jóvenes de ahora no podrán comprender jamás, en primer lugar, porque no tienen todas esas limitaciones en las relaciones personales, pero, sobre todo, porque les falta lo que nos han robado a todos: el Paseo de la Riba.

Foto: Paseo de la Riba. Enric Ribas. Aprox.1925

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