30 de abril de 2018

Josefina Oliver tercera parte, viaje a Mallorca en el año 1903





Foto de la Ciudad de Palma desde el Terreno.
     
Josefina Oliver, realizó varios viajes a Mallorca, el primero en el año 1903; una visita breve, de una semana, a fin de conocer su familia mallorquina, la ciudad y sus alrededores, además Valldemossa, las cuevas del Drach, Inca... Llegaron tras veinte días de barco. El viaje era la luna de miel de su hermana Catalina y su marido Genaro García, quien ansiaba volver a ver a su madre, dejada en 1886, a los 13 años. Genaro invitó con el pasaje a Josefina, y su padre Pedro Oliver le regaló la estancia: eran otros tiempos…

La sorpresa que le dió su cuñado Genaro de invitarla a
recorrer por Europa en su viaje de Novios con Cata
         El vapor los dejó en Barcelona, donde pasaron unos días y luego fueron a Mallorca quedando encantados. Al volver a la Península, recorrieron Madrid, Sevilla, Córdoba y León para dirigirse, a Sena de Luna, en donde estrenaron una casa de piedra que Genaro hizo para su madre. Allí quedaron casi dos meses, de mitad de junio al 03 de agosto.
Luego siguieron por San Sebastián hacia Paris, donde pasearon una semana. Siguieron por Suiza a Como y a Gravedona, en donde visitaron al querido profesor de piano Nicola Justoni y su familia, siguieron a Milán un par de días y por último a Genova (Italia ), en donde embarcaron en el “Orione” para navegar durante veinte días hacia a Buenos Aires.


Genaro, Cata y Josefina, foto coloreada
días antes de coger el barco para
España
Josefina juega con el espejo, siempre
experimentando.
         Pero lo que a nosotros nos interesa es su estancia en Mallorca y aquí mi amiga de Argentina, Patricia Viaña, me ha enviado lo que escribió Josefina, que no tiene desperdicio, como que tardaron más de dos horas en llegar a Valldemossa, que fueron en tren a Manacor y que la tartana que les llevó a las cuevas del Drach tardó dos horas, esto a hoy en día son 10 minutos sin mirar más que la carretera, ellos disfrutaron del paisaje y de la isla de la calma.
                           

                              Bueno a continuación os paso el escrito de Josefina.


            De Barcelona a Mallorca   - JO Diario 3, pp. 196-204 - Mayo 1903 


      “Viernes 29- Nos levantamos á las 8 y pasamos la mañana arreglando los baúles y separando la ropa que pensamos llevar á Mallorca para donde vamos esta tarde. Después de almorzar dormimos un rato la siesta. Á las 3 me levanté, tomé un baño tibio y acabé con Cat. los preparativos de marcha. – Cenamos á las 6 en el hotel y á las 6 ½ partimos en un coche del hotel para el muelle. Tomamos el vapor Bellver que salió de Barcelona á las 7 en punto de la tarde. Poco después de marchar nos acostamos. En nuestro camarote de 4 personas hay dos señoras más, extrañas.
   
Puerto de Palma en el año 1903, vemos la farola antigua cuando el muelle llegaba hasta aquí, más al fondo se
encuentra la Riba(faro más moderno)
    Sábado 30
– Desde las 5 estamos despiertas. Á las 6 nos levantamos y á las 7 pasó el vapor frente al muelle de Palma de Mallorca. Subieron á buscarnos el tío Juan (Ripoll) y Juancito. Bajé del brazo del tío Juan, en el muelle nos esperaba toda la familia. Abrazamos á todos con el mayor cariño, estando muy conmovidos todos, llorando de alegría. Allí quedó resuelto que Genaro y Cat pararán en casa de la tía Isabel (Oliver de Salas), y yo en casa de la tía María (Oliver de Ripoll), no consintiendo de ninguna manera que fuéramos al hotel como era nuestra intención. En un coche fuimos todas las mujeres y luego llegaron los hombres á casa la tía María, donde se repitieron los abrazos y cariños y donde después de mostrarnos la casa tomamos un chocolate con ensaimadas y cuartos todo riquísimo. De allí salimos con las tías y primas y fuimos á ver la Catedral que es muy majestuosa y tiene muchos sepulcros antiguos, entre otros el de D. Jaime el Conquistador, y muchos altares muy bien adornados. Salimos y fuimos á un sitio llamado Miramar (Mirador), donde se disfruta de un lindo paisaje y volvimos al centro pasando por el Mercado. Entramos en la Iglesia del Socorro, donde estuvimos admirando el trabajo y arte del techo de una cúpula. Salimos y fuimos á casa de la tía Isabel en la calle Socorro 9. Allí vimos y besamos á Pepita (Salas Oliver). A la una del día Margarita (Ripoll Oliver) y yo nos fuimos para casa la tía María, ésta, del Socorro se separó de nosotros. A las 2 de la tarde comimos. En casa de la tía María tuvimos el gusto de conocer y saludar a Margarita Jaume, sirvienta que hace más de 50 años que está en la casa, y que quiere mucho á Papá. Después de un rato de sobremesa nos fuimos Margarita y yo á dormir la siesta. Tenemos un cuarto para nosotras y dormiremos juntas en una cama muy grande que hay. Su esposo Gabriel (Carbonell) hace más de un mes que está viajando por España. A las 5 nos levantamos sin haber dormido nada, habiéndonos pasado la siesta conversando animadamente. Nos vestimos y salimos de casa la tía Isabel. Conocí al novio de Isabel que también estaba, Ignacio Picornell. Tomamos un tramway y bajamos en el Terreno. En el tramway tío Juan me presentó á un profesor de Papá, Joaquín Botia. Fuimos á visitar la casa de D. Manuel Salas, cuñado de la tía Isabel, que está edificada á la orilla del mar. Los dueños están en Madrid y solo la ocupan en verano. Llevamos claveles y geranios del jardín. De allí nos llevó el tío Juan a un sitio que  le llaman Bonanova, que es un bosque de pinos, en un sitio alto, donde se respira un aire aromatizado. Para volver á la Ciudad tomamos un tramway. Paseamos un rato por el Borne donde se ve mucha gente. Entramos en Can Bartolo (Bar Oriental), donde tomamos helados de frutilla y naranja con ensaimadas y cuartos. De allí nos llevó el tío Juan al Círculo Mallorquín que es un club de mucho lujo, cuyo edificio es á todo costo, y adornado y amueblado ricamente y con arte. Visitamos todas las dependencias, gustándonos sobremanera el salón de baile. Volvimos todos á la casa de la tía María. En la puerta me despedí de la tía Isabel y muchachas hasta mañana. A las 10 ½ cenamos sopas á la Mallorquina. A las 11 nos retiramos á acostar Margarita y yo. Hasta las 2 de la mañana estuvimos conversando en la cama.
   
Ya lo dice Josefina "Club de regatas"
    Domingo 31
- Nos levantamos Margarita y yo á las 10. A las 11 salimos para la casa del fotógrafo Ribas con mi maquinita para que le pusiera placas nuevas. Por el camino nos vió Nadal que estaba en un café y salió corriendo á saludarnos. Nos acompañó y entró en casa del fotógrafo, quedando la máquina á su cargo, y diciéndome que él se cuidaría de cargarla y enviármela. Salimos juntos despidiéndose de nosotros en la calle. Fuimos á oír misa de 12 en Santa Eulalia, en donde nos encontramos con la tía Isabel y su acompañamiento. Salimos todos concluida la Misa y Margarita nos llevó á mostrarnos su casa que es muy mona y muy adornadita. Tocamos el piano Cat. y yo, y Margarita cantó una romanza acompañándose ella y otras le acompañé yo. Nos mostró sus vestidos y parte del ajuar de novia. A la 1 nos despedimos de los de casa de tía Isabel y fuimos á casa la tía María á comer. La siesta la pasamos Margarita y yo como ayer, conversando. A las 5 salimos juntándonos con los de casa tía Isabel, incluso Picornell; fuimos al paseo del Muelle (Paseo de la Riba) que está concurridísimo, al volver dimos algunas vueltas por el Borne y entramos como ayer en Can Bartolo á tomar helados. Allí me presentaron varios parientes lejanos, hijos de primos de Papá. Fuimos á casa á quitarnos los sombreros, y en cabeza fuimos al Teatro Principal que es muy bonito y grande. Nos repartimos en dos palcos bajos que tomó Genaro y oímos un concierto vocal dado por el Orfeón Mallorquín. El teatro está lleno no viéndose una señora con sombrero. Juancito que está en mi palco nos hace reír con los comentarios que hace de la música. A las 11 ½ volvimos a casa. Cenamos y nos acostamos.
Carros típicos junto a las murallas con calzada de barro

Junio 1.903

           Lunes 1º-  Nos levantamos á las 6 de la mañana el tío Juan, Margarita y yo, y salimos. Abajo en la puerta de la calle nos esperaban en un coche - tartana, Genaro; Catalina; Juanita; Isabel; y Picornell. Subimos nosotros también y nos fuimos para Valldemosa por la carretera, pasando por sitios muy bonitos. Después de una hora de camino, bajamos en un mesón y en la puerta de él, comimos coca, ensaimadas y cuartos. Subimos de nuevo al coche y seguimos viaje. Durante el trayecto hasta llegar á Valldemosa llovió un poco, y se despertó un frío muy vivo. Llegamos como á las dos horas de haber salido á la Cartuja, donde entramos guiados por una mujer. Visitamos la iglesia, donde vimos con admiración un aparato que usaban los cartujos para entenderse. En la sacristía vimos cosas antiquísimas, y un cuadro de reliquias de santos. Los muebles, riquísimos, adornados de diferentes maderas embutidas. Visitamos parte del claustro y el departamento que fue del prior, en la actualidad alquilado a una familia. Salimos de la Cartuja y seguimos viaje en el coche hasta llegar á las Mirandas del Archiduque. Bajamos aquí, y admiramos las vistas sin igual que se disfrutan desde las diferentes miradas. El camino es penoso y á cada paso Margarita y Catalina se detienen fatigadas. Encontramos á menudo asientos de piedra para descansar, que aprovechamos para disfrutar el paisaje con toda calma. Todo está amenizado con las sabias disertaciones del tío Juan, oportunas al momento y al sitio. Bajamos á una ermita donde está una estatua de San Ramón Lulio. En la pared grabé el nombre de Margarita y el de Juanita y el mío encerrado en un corazón.- Subimos de nuevo la montaña y como á las 3 de la tarde nos sentamos en un sitio precioso y altísimo y comimos al aire libre coca; empanadas de carne y de pescado; carnero asado; aceitunas; chorizos y sobrasada, después de lo cual descansamos como una hora en el mismo sitio. De allí fuimos á Es ermitaño, uno de los ermitaños nos dio un escapulario á cada uno de nosotros. Bajamos á buscar el coche, engancharon y volvimos á la ciudad á donde llegamos ya de noche. Bajamos todos en casa de la tía María. Encontramos á Pedrito Amer, un niño muy simpático, sobrino del tío Juan, que va á vivir en la casa hasta que pasen los exámenes; tiene 13 años (murió á los 15 de tifus). Vinieron de visita D. Juan Colomar, primo hermano de Papá, quién el día que llegamos también estaba en el muelle esperándonos. Hoy trajo sus tres hijos para que los conociéramos; José que le da por ser cura; Antonia que es preciosa, parece gemela de María Atienza y Margarita, muy viva e inteligente. Genaro y Cat con Juanita e Isabel se fueron á cenar á casa de la tía Isabel. Á las 11 cenamos nosotros. El tío Juan Colomar y sus hijos quedaron mientras cenábamos, despidiéndose poco después. A las 12 nos acostamos.
     
Visita al Terreno y Porto Pí
     Martes 2
- A las 7 de la mañana salimos la tía María, Margarita, Juancito y yo. Fuimos á la estación á tomar el tren para ir á Manacor. En la estación nos juntamos con la tía Isabel; Genaro; Catalina; Juanita; Isabel y Picornell. También hasta un pueblo cerca de Manacor va un joven amigo de las tías, farmacéutico de Porreras; y cuyo recuerdo, manera de hablar, accionar, etc, ha sido evocado á cada rato por Juancito y las muchachas para hacernos morir de risa. Tuvimos que ir separadas, pero á cada estación nos visitábamos por turno. Yo voy con Juanita y la tía María, y los novios, y en otro wagon van los demás, con el farmacéutico de Porreras. Pasamos por Inca entre otros muchos pueblos. Compró bizcochos Genaro, que comimos en el tren y en Santa María, agua.- Después de dos horas de tren llegamos á Manacor. Allí en dos coches que nos esperaban nos repartimos y subimos en el que iba yo: el cochero, y dos guías de las cuevas en el pescante; dentro, la tía María; tía Isabel; Margarita; Juanita; yo; y Juancito. Apenas nos hubimos instalado cayó una lluvia torrencial que duró como media hora, sin que esto nos impidiera seguir camino. Habiendo parado la lluvia, empezó Juancito á hacer señales al otro coche, sacando el sombrero en el bastón; contestó Genaro sacando un zapato; sacó Juancito un pañolón de las tías; y Genaro una rama de un árbol y así siguieron los dos, un buen rato.
 
     Juancito se lució en esta telegrafía, sacando dos sombrillas abiertas, los almohadones del coche; y por último un muñeco que hicimos él y yo, sujetándole mis impertinentes á la cara. – En esta jarana pasamos dos horas que hay desde Manacor á un mesón que hay cerca de las cuevas, á donde llegamos á las 12 del día. Bajamos en dicho mesón, nos sacamos los sombreros, remangamos las polleras, y salimos todos, con los guías para las cuevas del Drach, dejando encargado en el mesón un buen almuerzo para las 2 de la tarde. Para llegar á las cuevas ó grutas del Drach caminamos como unas 8 ó diez cuadras á pié, pasando por una playa. Llegamos á ellas y acompañadas de los guías nos internamos, maravillándonos a cada paso de las bellezas que descubrimos. Cuando el sitio por su hermosura lo requiere encienden los guías luces de bengala, que hacen tomar proporciones fantásticas á todo lo que nos rodea. Después de dos horas de exploración y de haber visto salas, salones, lagos, etc, bautizado todo con nombres como el baño del Sultán, el lago de las delicias, la sala de las maravillas, y sin haber visto la mitad de lo que hay que ver, salimos al aire libre y nos encaminamos al mesón á comer, haciéndolo todos con mucho apetito.  A las 3 nos preparamos y volvimos á subir á los coches. Esta vez íbamos en el pescante, Margarita, yo y el cochero un viejo muy listo que nos hizo morir de risa con sus ocurrencias. Dejamos nuestro nombre en el libro de visita de las cuevas.- Después de las dos horas de coche, llegamos á Manacor, pasamos por en medio de la ciudad y fuimos á la estación donde tomamos el tren para Palma. A la vuelta cantando coros, les enseñamos el chau, chau, que les gustó mucho. Genaro discurseó en italiano, y era tal el estrépito que armamos qe Juancito á cada estación se asomaba queriendo venir con nosotros, recibiéndolo nosotros con burlas y no dejándole entrar. A las 8 llegamos á Palma. Estaba en la estación el tio Juan y Pedrito Amer esperándonos.- Sin entrar en casa nos llevó el tío Juan á todos nosotros […] á la calle de Yeseros; frente á la casa en que nació Papá; allí estuvimos frente á la puerta más de media hora, oyendo al tío Juan, contar cosas del abuelo […] nosotras cinco fuimos á La Sang. Vimos los ex votos y subimos hasta al lado del Cristo. Visitamos otros altares, y salimos. Íbamos á pié, caminando muy despacio, viendo y parándonos en los portales de casas grandes, antiquísimas. Tomamos por la calle Colón, luego por la Rambla y nos dirigimos para casa. Antes de entrar en una librería de enfrente compré una colección de tarjetas postales. Al llegar mandamos á Papá, Manolo, Mercedes y Pepe firmadas por todos. Se fueron la tía Isabel y Juanita é Isabel; quedando esta noche á cenar con nosotros Genaro y Cat.- A las 12 se fueron para casa tía Isabel acompañados del tío Juan. Hasta la 1 de la mañana estuvimos […] riéndonos del farmacéutico de Porreras.
   
       Miércoles 3- Nos levantamos á las 10. Llovía suavemente. A la una fuimos á comer á casa del tío Colomar, el tío Juan también viene con nosotros, fueron también Genaro, Cat y Juanita. Tiene el tío Juan una casa grandísima muy bien alhajada. Contamos cinco salas de recibo. Tocamos el piano y saqué algunos grupos fotográficos. A las 2 bajamos al comedor, sirviéndonos diez ó doce platos, todos mallorquines, por dos sirvientes, muy bien presentados, la mujer vestida de payesa. A las 4 terminó el banquete; á esa hora en dos coches fuimos á Son Rapiña. Yo iba con el tío Juan Colomar, sus dos hijas que son cariñosísimas conmigo, bajamos unos minutos y nos llevaron á un sitio para que viéramos un paisaje bellísimo. Volvimos al coche y fuimos á Son Quint que es una posesión que pertenece á la esposa del tío Colomar. Saludamos á los dueños de la casa que son muy sencillos y amables.- Toqué Boheme, pues encontré la partitura entre las músicas, y Margarita cantó. Luego Pepito, el primo que le da por el misticismo tocó en un órgano boleros, malagueñas y bailes mallorquines. A las 7 nos despedimos de los de la casa y volvimos á Palma. […]
 Jueves 4- Nos levantamos á las 10. Saqué unos grupos en casa la tía María.- A la 1 fuimos á comer en casa de la tía Isabel.- Pedro (Salas Oliver) está siempre en Mahón desde que entró en el ejército. Al final de la comida fue la tía María. Saqué más fotografías allí.- A las 5 volvimos á casa de la tía María á cerrar los baúles y hacer los últimos preparativos. Estaban ya allí el tío Colomar con sus hijos. A las 6 en dos coches nos fuimos después de despedirnos de Margarita Jaume y de la otra sirvienta, dejándolas llorando á las dos. Antes de llegar al muelle bajamos y entramos en la Lonja, dando un ligero vistazo a todo alrededor. De allí, al muelle en donde nos embarcamos en el vapor Lulio.- Estaba Picornell también. A todos despedimos con champagne, haciendo votos para reunirnos de nuevo dentro de poco tiempo. En el momento de separarnos, lloramos todos con ganas, siendo Juanita y Margarita las más inconsolables. Las tías también lloraban y no se decidían á bajar; y las hijas del tío Colomar también lloraban á moco tendido. Quedaron todos en el muelle haciéndonos señas con los pañuelos.- Juancito para distraernos y hacernos reír, desde el  muelle imitaba al farmacéutico de Porreras. Hasta que el vapor dio una vuelta y quedaron todos tapados por otro barco estuvimos haciéndonos señas. El Sr. Ramis también nos fue á despedir muy cariñoso. Este Sr, que es pariente también, me lo presentaron el primer día que llegamos. El movimiento de este vapor es horroroso, Cat se descompuso enseguida, nos acostamos inmediatamente. Hoy nos toca un camarote general, de Señoras de 1ra clase. Una de ellas gritó, toda la noche mareada, que se moría.- Casi es difícil no caer de la cama á fuerza de sujetarnos de los barrotes nos conservamos sin caer.-
Sa Feixina con desfile militar, la parroquia de Santa Cruz y parte del Baluarte de San Pere.
         
             Viernes 5 – A las 5 de la mañana nos levantamos quebrantados. A las 6 llegamos á Barcelona.”
       

                  El texto está copiado literalmente como lo escribió Josefina Oliver.





Excursión a Miramar, sentadas descansando de la caminata.





Esta foto salió desenfocada, pero están caminando por Miramar
junto a Sa Foradada



Foto de las cuevas del Drach




Esta foto que sale Cata con la piel de un oso, tienen indagadas a la familia, pues todos opinan que es en una casa de Palma y me preguntan si alguien conoce esta casa por la piel del oso.







Todas las mujeres llevan el mismo peinado, se ve que la moda de peluquería se llevaba tanto en Argentina como en España.


Sé que no tiene nada que ver con Mallorca, pero en ella paso Josefina dos meses para luego ir a Francia y a Italia





Portada de la lista de pasajeros del
barco italiano Orione dirección Buenos Aires
Lista de pasajeros del barco Orione con los detalles que le
puso Josefina a cada uno de ellos

























     Si quereis tambien podeis ver la primera y segunda parte de la vida de Josefina Oliver

https://fotosantiguasdemallorca.blogspot.com.es/2018/04/josefina-oliver.html
https://fotosantiguasdemallorca.blogspot.com.es/2018/04/josefina-oliver-2-parte-vida-y-obra.html


Publicado por Sebas Bauzá.





26 de abril de 2018

Antonio Maura: fotografías de una corta visita a Palma de Mallorca




Antonio Maura y Montaner (Palma de Mallorca, 2 de mayo de 1853 /  Torrelodones, 13 de diciembre de 1925) fue un político español, presidente del Consejo de Ministros en cinco ocasiones durante el reinado de Alfonso XIII; entre 1903 y 1904, entre 1907 y 1909 —el gobierno largo de Antonio Maura—, en 1918, en 1919 y entre 1921 y 1922. Maura, que hasta 1902 —año de ingreso en el Partido Conservador— perteneció a la facción gamacista del Partido Liberal, fue también ministro de Ultramar entre 1892 y 1894, ministro de Gracia y Justicia entre 1894 y 1895 y ministro de Gobernación entre 1902 y 1903.

Propugnó en sus dos primeros gobiernos una «revolución desde arriba» que trataría de regenerar las instituciones y combatir la oligarquía y el caciquismo. Su «gobierno largo» (1907-1909) fue fértil en la formulación de nuevas leyes y medidas. Cayó sin embargo en descrédito tras la Semana Trágica de 1909, prescindiendo el monarca de él. Las fotos que acompaño son del año 1910 de una visita que hizo a Palma, seguramente para descansar de los años de política y para salir un poco de los problemas que tenía en Madrid. 

En 1913 abandonó el liderazgo del Partido Conservador, con lo que se rompió la unidad del partido. Volvería a la presidencia del consejo de ministros en los años previos a la dictadura de Primo de Rivera como cabeza de tres efímeros gobiernos de concentración.

Fue miembro de la Real Academia Española desde 1903 y dirigió la institución desde 1913 hasta su fallecimiento.









Publicado por Sebas Bauza.


25 de abril de 2018

Buque Infante Don Jaime, después, Ciudad de Barcelona



El Infante D. Jaime nueva motonave para la Compañía Trasmediterránea 

(Publicado por Trameship)
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La construcción de este buque, de acuerdo con los planos que diseñó el ingeniero Estanislao Tintoré, fue contratada a los astilleros Cantieri Navale Triestino de Monfalcone (Italia) el 23 de abril de 1928 y su quilla fue puesta en grada el 15 de octubre de ese mismo año siendo la construcción 206 de los mencionados astilleros. El día 8 de junio de 1929 se procedió a su botadura con el nombre de Infante D. Jaime, en una ceremonia en la que actuó de madrina la señora Mercedes Garzolini, quien escribió la siguiente dedicatoria expuesta en el salón de Primera Clase:

“Dichoso buque que naciste destinado a ser guión entre nuestra amada España y las islas risueñas donde se perpetúan las hazañas y las bellezas de la Patria, yo te bautizo con el nombre de "Infante D. Jaime".

"Mis votos te acompañen para que las aguas que has de surcar jamás se alboroten y para que tu pujanza sea digna del apuesto Príncipe, cuyo es tu nombre; e invoco a favor tuyo la bendición del Cielo y la valentía de los hombres que te han de guiar, en la seguridad que el amparo de la invicta bandera roja y gualda tu navegación será siempre apacible y afortunada. Que la suerte de tus armadores vaya aumentando al unísono con los de este Astillero que te dio forma y vida y que la unión de los nombres Trasmediterránea-Cosulich forje un nuevo vínculo de amistad en las relaciones entre España e Italia. Y así, que Dios me oiga."

Era un buque de elegantes líneas marineras, bien proporcionado, con una chimenea de diseño muy acoplado a su estructura, y propulsado por dos motores Diésel Burmeister & Wain que le proporcionaban una velocidad de servicio de 16 nudos.

El 30 de agosto de ese mismo año se realizaron las pruebas oficiales en aguas de Trieste y, una vez finalizadas las mismas, el buque fue entregado a sus propietarios habiendo alcanzado una velocidad en pruebas de 17,5 nudos. Ese mismo día, al mando del capitán Antonio Dezcallar Montis y con Bernardo Seguí como primer maquinista, zarpó de Monfalcone rumbo a Barcelona, a donde arribó el 4 de septiembre quedando atracado en el Muelle España.

Al día siguiente se realizaron nuevas pruebas oficiales y en la noche del día 7 inició su viaje inaugural rumbo a Valencia, en cuyo puerto embarcaron para Palma el propio infante Don Jaime de Borbón, cuyo nombre ostentaba la motonave, y el presidente del Gobierno, Miguel Primo de Rivera, marqués de Estella. En la noche del día 8 se hizo a la mar con destino a Palma, llevando a bordo a los ilustres pasajeros.

El Infante Don Jaime escribió en el libro de honor del buque la siguiente dedicatoria:

“Al abrir este libro de firmas del primer buque bautizado con mi nombre, en mi primer viaje en que, representando a mi padre el Rey, me ha conducido a Baleares, a cuya línea se destina, quiero consignar mi sincero deseo de que sea feliz en todas sus travesías y enaltezca y honre el pabellón que abandera”.


Al amanecer del día 9, los vapores de la Compañía Trasmediterránea salieron del puerto, abarrotados de público, para recibir a los egregios viajeros. Salió en primer lugar el Ciudad de Palma (llamado después Ciudad de Alcudia), siguiéndole el Bellver, el Rey Jaime I en el que embarcó la banda de música de la Cruz Roja, y por último el Rey Jaime II, que llevaba la banda de música La Aldeana. Al llegar a la altura del cabo de Calafiguera, en el horizonte se divisó la silueta del Infante D. Jaime, que al encontrarse a su altura atronaron el aire con sus sirenas, dirigiéndose todos al puerto mallorquín.

A primera hora de la madrugada del día 12 salió con los ilustres viajeros con destino a Mahón, y de allí a Ibiza, adonde llegó el día 13 a las 11.30 horas, partiendo a medianoche con destino a Barcelona.
A partir del día 16 quedó adscrito a su servicio de correo marítimo, alternando con el vapor Rey Jaime I hasta que en abril de 1930 se produjo la incorporación de su gemelo Príncipe D. Alfonso.
El buque Infante D. Jaime alternó la línea regular con varios viajes de turismo, entre los que destaca uno realizado a Rosas el 22 de abril de 1930, y otro a Formentor el 27 de julio del citado año, con salida desde Barcelona y 500 pasajeros a bordo.

Con el advenimiento de la Segunda República en abril de 1931, fue rebautizado Ciudad de Barcelona
y su gemelo Príncipe D. Alfonso con el de Ciudad de Palma. A partir de entonces, alternó la línea de Baleares con la de Canarias, con escalas en Cádiz, Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.

El Ciudad de Barcelona durante la Guerra Civil Española.

 El 18 de julio de 1936 llegó a Palma procedente de Barcelona y por la noche salió nuevamente con destino a la Ciudad Condal con un elevado número de pasajeros que embarcaron para asistir a la Olimpiada Internacional que se estaba celebrando en la capital catalana. A primera hora de la mañana el día 19, al enfilar la dársena del puerto de Barcelona, con intenso tiroteo en plena evolución, este buque hizo rumbo nuevamente a Mallorca, navegando con normalidad.


Cuando estaba próximo a la isla de la Dragonera recibió por radio del Ciudad de Tarragona la noticia de que en Mallorca también había estallado la revolución, por lo cual desvió nuevamente su rumbo a Barcelona y al llegar al antepuerto su capitán decidió refugiarse en Tarragona donde fue incautado por las autoridades locales. Luego participó en las operaciones de transporte de tropas a Ibiza y, en agosto de 1936, en el desembarco de la costa de Mallorca, efectuando, según parece, tres viajes desde Barcelona, así como alguno en la retirada de las fuerzas de Bayo. En octubre de ese mismo año realizó un viaje a varios puertos rusos del Mar Negro y a continuación, otros a Marsella y Argel para el transporte de voluntarios de las Brigadas Internacionales.

En uno de esos viajes, cuando navegaba desde Marsella a Valencia, a la altura de cabo Creus, y al mando del capitán Francisco Nadal, fue divisado por el submarino General Sanjurjo, con base en Sóller, y al mando del Capitán de Corbeta Pablo Suances Jaudenes. Este submarino, cedido por el gobierno italiano, era un buque ultramoderno, bautizado con el nombre de Torricelli tres años antes, estaba bien armado y era potente y veloz.


El submarino, a sabiendas de que el Ciudad de Barcelona iba desarmado, lo siguió tranquilamente y esperó el momento más idóneo para torpedearlo. Ese momento llegó a las seis de la tarde, frente a las costas de Malgrat. El capitán del Ciudad de Barcelona intentó una maniobra desesperada: embarrancar el barco en los fondos de Malgrat para salvar la tripulación y el pasaje. El General Sanjurjo lanzó un primer torpedo que falló, pero cuando el barco estaba sólo a unos cuatrocientos metros de la playa, le disparó un segundo torpedo que estalló en la sala de máquinas. El hundimiento fue casi inmediato. Se había abierto un boquete enorme y el barco escoró rápidamente y se hundió. Desde el momento de la explosión hasta que el mar se lo tragó transcurrieron unos dos minutos.

Algunas barcas salieron a recoger a los supervivientes, que fueron muy pocos, porque la rapidez del hundimiento determinó que el remolino de agua absorbiera a muchos de los que habían tenido la sensatez de arrojarse por la borda. El submarino siguió navegando en la superficie, y el primer torpedo acabó varando en Lloret de Mar.

El saldo de víctimas superó el de doscientos muertos, aunque algunas fuentes citan el de más de trescientos, entre los que se encontraba un grupo de aviadores extranjeros voluntarios que venían a servir en la zona republicana.

El Ciudad de Barcelona fue a apoyar dulcemente su quilla sobre un fondo de 30 metros.  A lo largo de los dos años que siguieron al naufragio, el mar iba desprendiéndose de cadáveres putrefactos. Algunos de ellos eran senegaleses.


El diario ABC, de Madrid, en su edición del 1º de junio de 1937, describía en estos términos el hundimiento del Ciudad de Barcelona:

“En el Ciudad de Barcelona iban 312 pasajeros. De la tripulación han desaparecido cuatro: dos maquinistas, un engrasador y un camarero. De los pasajeros sólo se han salvado 125. El torpedo entró por la bodega número tres y alcanzó a la línea de flotación. El buque se hundió en tres minutos. Al torpedeamiento siguió una fuerte explosión. El buque navegaba dentro de las aguas jurisdiccionales. Uno de los hidros que escoltaban el buque amaró inmediatamente, consiguiendo salvar a parte de la tripulación, que se había arrojado precipitadamente al agua, mientras otros hidros persiguieron al submarino, orientándose por la estela del mismo y arrojándole gran cantidad de bombas, no pudiéndose precisar si fue alcanzado.  Al darse cuenta de la catástrofe todo el personal marítimo de Malgrat y parte de los elementos oficiales de la población se lanzó al mar utilizando embarcaciones ligeras, logrando salvar a la mayor parte de la tripulación, que constaba de 60 personas, algunas de las cuales estaban heridas como consecuencia de la explosión. Han sido hospitalizadas unas en Calella y otras trasladadas a Barcelona, al Hospital General y Clínico de la Merced. De la tripulación hay cuatro desaparecidos. El buque lo mandaba el capitán D. Francisco Nadal, que es uno de los supervivientes de la catástrofe. El primer oficial fue salvado por un marino del buque náufrago en el momento que era arrastrado por éste al hundirse”.

Hubo varios intentos para reflotar el Ciudad de Barcelona, pero resultaron infructuosos. La primera tentativa se hizo aún durante la guerra, pero fracasó debido a la imposibilidad de taponar el gran boquete que originó la explosión del torpedo. Los buzos se limitaron a extraer de su cargamento lo que se pudo, tanquetas, neumáticos, motocicletas, lingotes de estaño, barriles con monedas de cobre sin acuñar, grandes piezas de tejidos de algodón para uso militar, alimentos en conserva, etcétera, y finalizada la guerra se intentó de nuevo su reflotamiento, también sin resultado. De sus bodegas se extrajo entonces cuanto se pudo del resto de la carga que quedaba y en esas operaciones de rescate perecieron dos buzos.
Muchos años después, el casco del Ciudad de Barcelona fue dinamitado y se recuperaron varias partes, aunque la quilla, cuadernas y parte del codaste permanecen en el fondo.

By  Sebas Bauzá

23 de abril de 2018

Arenal de Palma y Llucmajor

Can Pastilla 1968, unos chalets de veraneo y  a la izquierda "ES CARNATGE" 






La extensa playa de unos cinco kilómetros de longitud que se encuentra al fondo de la bahía de Palma, comprendida entre Can Pastilla y Bellavista, este último ya en el término municipal de Llucmajor, ha recibido varios nombres a lo largo de la historia. Una de las primeras referencias documentales se encuentra en la crónica de la razzia pisano-catalana de 1115, el Liber Maiolichinus de gestis Pisanorum: "Había un bosque de pinos en una amplia extensión de arena distante de las murallas de Bálea [es decir, Palma] unas seis millas, en la parte en la que Titán remonta el éter con su carro. Con sus aguas, una laguna y el mar le dotan de un doble flanco. El orto y el ocaso permiten a quien se dirige a estos campos boscosos acceso seco. El lugar recibe el nombre de Rámora o bien Forenna (muchos también le llamaron Catinos)". Muchos siglos después, en el plano de Mallorca realizado en el siglo XVIII por Josep Muntaner, aparece el topónimo, en letras grandes, más conocido: "Arenal".
Playa de Cala Estancia
 Bartomeu Font Obrador documentó el topónimo "s´Arenal de Son Sunyer" en un acuerdo de 1857 del ayuntamiento de Llucmajor. Unos años más tarde, el archiduque Luis Salvador en su obra Las Baleares denomina el lugar como "Arenal del sur", en contraposición con el "Arenal del norte", es decir, la playa de Alcúdia y Muro.
Playa de Cala Estancia y el club náutico empezaba a despuntar
De todas formas, la denominación popular de esta playa ha sido, y es, "s´Arenal". Sin embargo, tal y como apunta Manuel Cabellos en su reciente y exhaustivo trabajo La Platja de Palma. Evolució històrica i planejament urbà, en 1966 la vicesecretaría de Turismo aprobó la resolución en la que se determinaba el nombre de Playa de Palma para todo el conjunto del Arenal. La idea la tuvo el periodista ´Gafim´ (Gabriel Fuster Mayans) y la intención no era otra que la propagandística: "La justificació era la de promoció als mercats turístics internacionals mitjançant una denominació única del conjunt dels diversos nuclis de Can Pastilla, Sometimes, les Meravelles, s´Arenal i la platja que els uneix". A los incipientes hoteleros de la zona (aparecen los nombres de Joan Riu Casamitjana y Antoni Pomar Gual) les gustó la idea, y a través de la Asociación Sindical de la Playa de Palma hicieron la solicitud a la Administración central. La idea, como se pudo comprobar rápidamente, fue un éxito publicitario.
Núcleo de Can Pastilla
Desde siempre, el Arenal fue un lugar inhóspito que sólo frecuentaban pescadores; trencadors de marès, es decir los trabajadores de las canteras de piedra arenosa o de marés; pastores que durante el invierno buscaban pastos; los cazadores; y los payeses que con sus carros iban a buscar alga para usar como abono en sus sembrados. Precisamente el primer núcleo urbano que hubo en el Arenal surgió gracias a la existencia del camino de s´Alga, en la parte meridional de la playa, perteneciente al municipio de Llucmajor. Según cuenta Manuel Cabellos, los primeros veraneantes fueron los payeses que trabajaban en un caserío cercano a la playa: "El llogaret des Pouet d´en Vaquer".
Varios hoteles y a la derecha el Hotel el CID
 Éstos, tras la recogida del alga y de la siega, se acercaban a la playa para lavar a las mulas y aprovechaban para pasar unos días en la costa, concretamente desde finales de junio hasta principios de agosto. Parece ser que la mejora que se hizo en el camino de s´Alga (1864) fue determinante para iniciar la urbanización de la playa. La primera licencia para construir una casa en la playa data de 1872. Se otorgó al residente de Llucmajor Nicolau Taberner Salvá en un solar delante del camino del s´Alga. Al año siguiente, en el contexto de la Primera República, se aprobó la construcción de doce viviendas. Ese grupo de casas, acabadas de construir hacia 1890, es considerada la primera manzana del Arenal, la cual fue conocida popularmente como s´illeta dels republicans o las cases dels republicans.
Que diferencia a hoy en día, hoy tenemos mamotretos enormes.

La parte correspondiente al término municipal de Palma, cuyo límite es el torrente dels Jueus, continuó intacta. Hubo que esperar a 1905 para encontrar documentada la primera construcción en la parte palmesana y no es otra que Can Pastilla. Este topónimo hace referencia a una pequeña taberna que abrió un trencador de marès. Por lo visto, el propietario se dedicaba a vender de estraperlo pastillas de tabaco, lo que provocó que le pusieran el mote d´en Pastilla. Manuel Cabellos recuerda que "urbanitzadors i gent d´ordre van intentar, a posteriori, canviar el nom del nucli que s´anava a crear pel de Sant Antoni de la Platja, sense aconseguir-ho. L´arrelament era massa fort". Efectivamente, Can Pastilla se ha convertido en uno de los topónimos más conocidos de la playa. Con esta sencilla construcción se inauguró un período urbanizador que convirtió s´Arenal en uno de los mejores lugares para veranear. Esa época finalizó hacia 1947, momento en que estalló el boom turístico. Pero esa ya es otra historia.

Escrito de Bartomeu Bestard  Cronista Del Ayuntamiento De Palma

Publicado por Sebas Bauzá.
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Estación Radiomarítima, mucha gente se orientaba con las antenas


Hotel Negresco o el Riviera



Hotel Cristina y a la derecha el hotel Acapulco


Hotel Acapulco


A la izquierda el Hotel Garonda


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Hotel San Francisco


zonas casi virgenes



Mucho verde hoy desaparecido



todo lleno de chiringuitos, otros tiempos.



Llegamos al final del Arenal de Palma


Entramos en la zona de Llucmajor y las casas dels Republicans

Aquí llegamos al final del Arenal, muy cerquita Son Verí



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