21 de abril de 2018

ANSALDO Y SU TRAVESIA DEL MEDITERRÁNEO EN GLOBO


-Por Pep Llodrá-

Desde que los hermanos Montgolfier inventaron el globo aerostático, muchos han sido los aventureros que han intentado grandes gestas e intentos de batir records a bordo de estos artilugios voladores.

Una de los grandes retos que se empezaron a plantear algunos temerarios, fue la travesía del Atlántico en globo.

Y como era de esperar, algún español tenía que apuntarse al intento. El personaje del que hablamos era el veterano piloto de aviación José María Ansaldo Vejarano, el cual diseño un globo especialmente preparado para tan larga travesía.


Ansaldo, en el centro de la imagen
Pero, antes de acometer tan largo viaje había que probar la fiabilidad del invento y que mejor campo de pruebas que una travesía por el Mediterráneo, cruzándolo desde Palma de Mallorca hasta Valencia.

Mas de mil personas, no quisieron perderse el acontecimiento.
La fecha prevista fue el 25 de agosto de 1959. Como zona de despegue eligió la playa del Arenal, junto a Las Maravillas. Mas de mil personas se reunieron en el lugar, mientras el globo de 7,70 metros de diámetro era desplegado e hinchado con hidrogeno. Como equipo llevaba una emisora de radio de onda media y otra de alta frecuencia, un bote salvavidas, un altímetro y una brújula. En la barquilla, también llevaba leche condensada, mermelada, conservas, fiambres, galletas y doce litros de agua.

Un momento del montaje del Aerostato
El despegue fue a las 8 y 14 minutos de la tarde, sin ningún contratiempo destacable.

Dejándose llevar por la leve brisa de la noche fue avanzando lentamente en dirección a la península. Cuando empezaba a romper el día, había conseguidó llegar a la altura de la Dragonera. Después de un cambio de de la dirección del aire, fue dando tumbos hacia el sur sobre el área marítima mallorquina, hasta llegar a la altura del Cap Blanc, donde la brisa le volvió a llevar hacia el arenal, donde decidió amarar después de dieciséis horas de vuelo, para ser rescatado por la lancha “Pollensa” perteneciente a la zona de Baleares a bordo de la cual viaja su hermano, Don Ignacio Ansaldo, jefe del Estado Mayor de la zona.



Ansaldo dirigiendose a la barquilla
Desde la zona de amaraje fue dirigido, sano y salvo,  al Club Náutico a donde llego alrededor de la una y cuarto de la tarde.


El globo a punto para el despegue.
El piloto declaro mostrarse muy satisfecho de la experiencia, ya que pudo comprobar el funcionamiento de todos los dispositivos por el inventado –que deben permanecer secretos- y que le permitirán acometer la travesía del Atlántico en globo libre. Lo de menos era llegar a la costa peninsular.

Al año siguiente, el 3 de abril de 1960, se dirigió a la isla de Gran Canaria, concretamente a la playa de Las Meloneras, desde donde iniciar la esperada travesía del Atlántico en globo.

Ultimos retoque al globo "CANARIAS"
Después de toda una noche de inflado del globo, bautizado “Canarias”, con más de mil metros cúbicos de hidrogeno y con todo listo para el despegue, alguien se percato de que en la parte alta del aerostato se notaba una abertura por desgarro de la lona y, por la que, poco a poco se inició el escape lento del hidrógeno que el piloto había ido almacenando desde hacía tres meses. La desilusión fue tremenda y Ansaldo, desolado por el fracaso de su aventura de navegar en globo cruzando el Atlántico hasta tierras americanas, ordenó la suspensión de aquel ilusionado intento.

Ansaldo, comprobando el aparato
La explicación oficiosa sobre lo ocurrido que circuló en la misma playa fue que al pasar cerca del helicóptero produjo una gran corriente de aire que desplazó a un lado el toldo que lo cubría para evitar el calentamiento del gas, por lo que recibió durante algún tiempo los fuertes rayos solares en pleno mediodía que originaron el ablandamiento del pegue de una de las uniones por cuyo orificio se fue escapando el gas, desinflándose lentamente.

El helicoptero causante del desgarro de la lona
La desolación se fue contagiando en aquel campamento de Meloneras al punto de que al anochecer: protagonistas, colaboradores y curiosos ya lo habían abandonado. José María Ansaldo regresó a la Isla en agosto de aquel mismo año para llevarse a Madrid la esfera voladora con la que intentó vanamente escribir una nueva página de su historia como piloto.

Fuentes:
Diario ABC
http://pedrojosefrancolopez.blogspot.com.es
Fotografías de Juan Ignacio Vidal Pou y http://www.efedata.com

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