23 de mayo de 2018

CAZADORES DE MOPIS


Publicado por Pep


Cazadores de Mopis, preparados para salir a la caza de tan preciada especie.

Ahora que va a empezar el buen tiempo, es buen momento para empezar a entrenar a los neófitos en el antiguo arte de la caza de mopies, tan arraigado en la ruralia mallorquina.

Para hacerlo como mandan los cánones, podéis seguir el manual publicado en 1972 por el experto mopiologo Alfonso Barceló:


¿Cómo son las mòpies'? No todos los campesinos expertos en la materia coinciden en la descripción del ente denominado de tal manera, pero de todas las explicaciones que he llegado a recoger se colige comúnmente que la "mòpia" es una especie de ave de corpulencia semejante a la del "Maleagris gallopavo" o "endiot", con el pico ligeramente ganchudo, las falanges de los pies parcialmente unidas por una membrana como puede observarse en las anseroideas, aunque no tanto, y provista de plumaje marrón oscuro. Suele pasar las noches reposando sobre gruesas ramas de árboles de tupido follaje como ocurre con los algarrobos y preferentemente en los corpulentos almeces ("lladoners") cercanos a edificaciones urbanas como si la "mòpia" sintiera predilección a las proximidades del ser humano.


Se dice también, que la carne de la "mòpia" es comestible si bien se recomienda mucha adición de sal y un adobo inteligente porque es bastante "aigolosa" según comentaba la vieja "madona".


Para cazar "mòpies" hay que disponer de los siguientes elementos que son tradicionales para ello, a saber: un buen palo o garrote para atizar golpe que aturda y derriba la pieza; un arel o "garbell" de malla ancha que se confiará al cazador novel para que se lo coloque sobre la cabeza como defensa precautoria contra las uñas del animal pues cuando éste cae podrían lastimarle; y, por último un saco que tiene que sostenerse bien "badat i parat" para que la "mòpia" caiga dentro y quede presa y sin escapatoria.


Una vez acopiados los aludidos instrumentos que son fáciles de encontrar en cualquier predio por modesto que sea, ya se puede programar la cacería que regularmente suele desarrollarse de la forma que se relata a continuación.


Para preparar el "safari" hay que proceder previamente a la observación de los movimientos de la "mòpia" y adquirir la seguridad de cuál sea el árbol en el que cotidianamente suele pernoctar. Son varios los ojeadores con mucha experiencia que participan en este trámite previo de búsqueda que siempre suele tener éxito y salvo rarísimas ocasiones se localiza el refugio de la sorprendente ave en un árbol frondoso a poca distancia de "ses cases". Esto lleva, sin embargo, algunos días durante los cuales la investigación estema de animadas conversaciones en las que, lógicamente, participa el neófito o neófitos, efectuándose ensayos y pruebas que garanticen una perfecta estrategia.


Se elige un día que sea adecuado pues la cacería, tiene que emprenderse a "entrada de fosca" y en tiempo de Luna Nueva. Hay algún viejo que afirma que también es buena época en Cuarto Creciente.


Llegado el momento, salen los cazadores y acompañantes en nutrido grupo: un muchacho, ya mayor y diestro en escalar árboles, se encaramará silenciosamente provisto del garrote con la misión de arrear un certero estacazo que deje al ave fuera de combate. Antes, el cazador novel se habrá colocado en un lugar que coincida, a plomada, con el sitio de la rama pertinente y se le pondrá la criba sobre la cabeza para que la sostenga en equilibrio y por otra parte se le habrá entregado el saco para que lo sujete con las manos convenientemente abierto. Si son dos los debutantes, se les proveerá de un arel a cada uno y sostendrán el mismo saco a cuatro manos. Todos los acompañantes se situarán alrededor pero discretamente alejados del lugar previsto para la caída de la caza por mor de posibles salpicaduras.


Llegamos ya al momento crucial de la "caçada" y "allò" que desciende raudo desde arriba, generalmente no coincide con la abertura del saco porque quien lo sostiene no puede mirar hacia lo alto porque le caería la criba al levantar la cabeza y por otra parte siempre suele perder la serenidad al escuchar un ruido impresionante o inesperado a través del ramaje truncando el silencio de la noche plácida. En una palabra: lo que cae va a parar encima del arel con gran trastorno para quien está debajo.


Y aquí está el regocijo de los espectadores porque el hasta entonces catecúmeno no lo pasa tan alegremente como los demás.


La cacería de "mòpies" suele ser diversión propia de época estival pues los ancianos con experiencia afirman que no es sana en Invierno.


En Manacor, a las "mòpies" se las llama "gambosins" si bien éstos son mejor objeto de pesca que de caza.


Ah! Me olvidaba de lo más importante o sea aclarar que lo que cae sobre la criba no es ningún fabuloso animal plumado sino el contenido de un cubo de agua que subrepticiamente se había ocultado en una espesura del ramaje.

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