8 de abril de 2019

La Estación Radiotelegráfica de Sóller

 - Por Lorenzo Miró.

Los orígenes de la radiotelegrafía (sin hilos) se remontan a las investigaciones de James C. Maxwell, que descubrió un comportamiento de la energía electromagnética similar a un haz de luz, y por tanto, capaz de ser reflejada por objetos metálicos y viajar a gran velocidad. Heinrich Hertz daría solvencia empírica a las teorías de Maxwell enviando desde un oscilador una onda electromagnética que fue recogida por un alambre receptor a modo de antena. Y siendo él quien demostraba la tesis, decidió llamar a las radiaciones ondas hertzianas y el pobre Maxwell se quedó sin gloria por culpa de un exceso de abstracción.

Después llegaría Marconi, que haciendo acopio de todo el trabajo emprendido en el campo de las ondas hertzianas, construyó un aparato transmisor y otro receptor y resolvió el problema de la frecuencia o equivalencia de las ondas con la ayuda de un sintonizador. Luego probó su invento y fue capaz de transmitir un mensaje desde un barco a la costa salvando una distancia de 15 kilómetros. Poco después llegaría la gran prueba: 3.500 kilómetros a través del Atlántico, enviando como mensaje la letra «s» en morse.  El 10 de abril de 1899 tenía lugar en Sevilla el primer ensayo del telégrafo sin hilos en España.

El radiotelégrafo abría un nuevo panorama dentro de la comunicación, pero su aplicación en la mensajería se vería reducida por el éxito anterior del telégrafo eléctrico (con cables) que se había extendido de forma masiva por la Península. A principios del siglo XX España contaba con 32.494 kilómetros de red telegráfica y 1.491 oficinas, incluidos dos cables submarinos que conectaban Tarifa con Ceuta y el triángulo Mallorca-Menorca-Ibiza con Jávea (Valencia). La radiotelegrafía se implantó en España a partir de 1905 y fue necesario emprender el levantamiento de toda una infraestructura de estaciones y repetidores como el que vemos en esta foto postal de la estación radiotelegráfica de Sóller en 1913. Las estaciones costeras españolas contando la de Mallorca eran: Barcelona (Prat de Llobregat), Cabo de Gata (se proyectaba su traslado a Alicante), Cádiz, Tenerife, Las Palmas, Vigo y la Central de Madrid (Aranjuez). Total 8, que sumadas a las 34 navales, suponía que en España había un total de 42 estaciones (sin incluir las estaciones militares o instaladas en el Ministerio de la Guerra.)
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2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. ¡Genial! ¿Ha quedado algo de esta caseta en pie? (Pregunta casi retórica... aunque nunca se sabe)

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