25 de noviembre de 2018

Mallorquines Ilustres: Miguel de los Santos Oliver


Por Lorenzo Miró.



Aunque en plano inferior al de Galdós por lo que se refiere a la creación psicológica de personajes de novela y teatro, puede igualarse con él en cualidades literarias el ilustre articulista e investigador histórico don Miguel de los Santos Oliver, uno de los cerebros más firmes y de los criterios más sanos de aquella época. No fué periodista en el aspecto técnico y, por decirlo así, mecánico de esta profesión, sino más bien un escritor de periódicos y revistas, cuyos magistrales artículos pulsaban la nota en todas las cuestiones de palpitante actualidad. La historia ya ha colocado el nombre de los Santos Oliver en parangón con los de Balmes, Milá, Pons y Gallarza, Quadrado, Piferrer, Ixart y Mañé y Flaquer.


Miguel de los Santos Oliver de pie.  El poeta Joan Alcover (sentado a la derecha) en el jardín de su casa, acompañados de unos amigos.(Archivo Vda. de D. Pau Alcover)


Nació en el pueblo de Campanet (Mallorca) el 4 de mayo de 1864, y poco después se trasladó con la familia a Palma, donde su padre, que regentaba una escuela de primera enseñanza, echó los cimientos de su educación literaria. Cursado el bachillerato en la misma Palma, pasó a estudiar Derecho en Valencia y terminó la carrera en Barcelona, donde una vez obtenida la licenciatura regresó a Mallorca, dedicándose preferentemente al periodismo y colaborando en la revista Museo Balear, al propio tiempo que dirigía el periódico La Almudaina, fundado por su padre. En 1904 trasladó su residencia a Barcelona, por haber sido nombrado redactor de plantilla del Diario de Barcelona, cuya dirección le fué confiada poco después. Al cabo de un año dimitió del cargo y dejó de formar parte de la redacción del diario por divergencia de ideas con su propietario acerca del movimiento encarnado en la Solidaridad Catalana.


De izquierda a derecha: José Puig y Cadafalch, Antonio Rubió y Lluch, Federico Rahola, Rubén Darío, Eugenio d'Ors y Miguel Santos Oliver.

En aquella escisión le acompañaron los más notables colaboradores del periódico, pero no tardaron sus aptitudes en hallar nuevo punto a que aplicarse, pues se le confió la dirección de La Vanguardia, en cuyas columnas aparecían todos los sábados hermosísimos artículos que más tarde coleccionó una casa editorial con el título de Hojas del Sábado, en los que trataba de literatura, crítica, política, sociología e historia, con tan atinado criterio y ponderación de juicio, que no sólo reafirmó una copiosa labor realizada en otros periódicos, sino que, por la mayor difusión de La Vanguardia, le pudieron conocer y admirar muchos que hasta entonces no habían tenido ocasión de estimar sus méritos, porque Oliver era enemigo del ditirambo y de la populachería, sin que jamás mendigara la gacetilla encomiástica ni el aplauso de encargo que a tantos da inmerecida fama. Fué mantenedor de los Juegos Florales de Barcelona el año 1897 y presidente del Consistorio en 1910. También fué elevado a la presidencia del Ateneo Barcelonés en el curso de 1918 a 1919. 

- Obra literaria -

Sus artículos periodísticos y ensayísticos se recogieron en varios libros: Cosecha periodística (1891), La cuestión regional (1899), La literatura en Mallorca (1903), Entre dos Españas (1906), El caso Maura (1914). Destaca la serie Hojas del sábado, colección de artículos publicados en seis volúmenes: De Mallorca (1918), Revisiones y centenarios (1918), La herencia de Rousseau (1919), Comentarios de política y patriotismo (1919), Historias de los tiempos terribles (1920), Algunos ensayos (1920). 

Sus narraciones en catalán están escritas con una prosa elegante y de calidad, en las que combina los elementos costumbristas decimonónicos con el afán regeneracionista y modernista tan propio de su tiempo: L'illa daurada, L'hostal de la Bolla (1899), La Ciutat de Mallorques (1906) y Flors del silenci (1907). Su faceta poética destacaba por un estilo musical, simbolista y refinado y con predominio del tono nostálgico hacia el pasado perdido de su Mallorca natal.  Como historiador escribió: Mallorca durante la primera revolución, 1808-1814 (1901), premiada por la Real Academia de la Historia; La Literatura en Mallorca; Entre dos Estañas; Vida de Cervantes; Catalunya en temps de la Revolució Francesa (1911-12) y Los españoles en la revolución francesa (1914).

Miguel de los Santos Oliver murió en Barcelona, el 9 de enero de 1920, después de una prolongada y dolorosa enfermedad, que sobrellevó con heroísmo y resignación dada su persona.









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