29 de diciembre de 2010

Ca'n Forteza Rey

Proyecto de su promotor y propietario el orfebre José Forteza-Rey. Sobre la fecha exacta de su construcción  existe cierta confusión. Para algunos data de 1902 o de 1911, sin embargo ninguna fecha esta avalada en la documentacion publicada por datos comprobables.

José Forteza-Rey
Por sus características responde a la tendencia modernista de Art Nouveau, que excepcionalmente, prolonga la decoración estilística de la fachada al diseño interior, haciendo muestra de una fuerte influencia del modernismo catalán, especialmente de algunas obras de Gaudí (Casa Batlló y Parque Güell). José Forteza-Rey debió probablemente conocer a Gaudí, aunque sólo fuera por el hecho de que, era el orfebre de la Catedral (recordemos que coincide con las obras de reforma que Gaudí estaba realizando en la Catedral).

Se trata de un edificio originalmente destinado a viviendas de cinco plantas, del cual Forteza-Rey realizó la decoración interior y el proyecto de fachada. Llama la atención la profusa decoración escultórica en las tribunas y miradores, superpuesta al lienzo de pared de temas vegetales, florales y animales, destacando una cara monstruosa flanqueada por dos dragones alados situados en el mirador del segundo piso. Este mirador realiza la función de eje central de distribución de toda la fachada de la plaza del Marquès del Palmer. Bajo la balconada, se presenta una original ventana semicircular tripartita.

A ello, debe sumarse la riqueza del tratamiento decorativo donde predomina la utilización de azulejos policromos fragmentados (trencadís) y dispuestos de forma irregular. Estas aportaciones cerámicas procedían de la fabrica mallorquina "La Roqueta". La esquina también presenta una recargada ornamentación, pero sin conseguir la agilidad del mirador principal. La puerta de entrada, localizada en la calle de "les Monges" ofrece un arco parabólico, el techo con mosaicos de "trencadís" y la barandilla de hierro forjado acabada con forma de serpiente.


No existen planos archivados del edificio. La actual familia Forteza Rey conserva el plano original que si bien no presenta la estructura actual, si nos da ideas sobre la intención del constructor. Este boceto aparece firmado por el propio José, por Gabriel Juan y Ribas y por José Alomar como arquitecto. Presenta similitudes de diseño con la obra de Domenech y Montaner en Palma: El Grand Hotel de 1902.

Este primer diseño no se llevaría a cabo. El hecho es que el edificio definitivo presenta respecto al primer diseño diferencias qué le acercan más al modernismo de Gaudí que al estilo llamado "internacional orgánico".

27 de diciembre de 2010

Iglesia de Santa Margarita

El origen de esta iglesia y su convento, en buena parte desaparecido, proviene de la instalación en este lugar de los frailes franciscanos en el año 1238,  despues de su llegada a Mallorca y poco despues de la Conquista de esta. Precisamente a su lado se encontraba la puerta de Bab al-Kahl, por donde el rey Jaime I entro en la Madina Mayurqa, el 31 de Diciembre de 1229. Despues con el tiempo esta puerta tendria diversos nombres como de  " l'Esvaïador," de la Conquista y de Santa Margalida.

Cuarenta años despues de su instalación, los franciscanos permutaron su convento por el de las monjas agustinas de Santa Margalida, inicialmente establecidas en la actual Plaza del Mercado, en el que despues seria el casal conocido como de Ca'n Berga. Aun así, los franciscanos poco despues acabarian instalandose en el actual convento de San Francisco.

Las agustinas fueron exclaustradas de Santa Margalida en el año 1837 a causa de la desamortización de Mendizábal, su convento enteramente demolido y su solar  destinado al  hospital militar. La iglesia pasaría a ser castrense.
La iglesia data del mismo año fundacional de 1238, pero fue objeto de sucesivas reformas y ampliaciones. La más importante fue llevada a termino entre 1341 y 1374, reconstruyendose el ábside. Volvio a ser restaurada en gran parte en el año 1967.

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24 de diciembre de 2010

Aterrizaje forzoso en Palma

10 de Abril de 1958. Un Douglas C-3 bimotor de la compañía Iberia que cubría la ruta Palma-Barcelona despego del antiguo aeropuerto de Son Bonet y tomo rumbo hacia Cataluña. Cuando estaba sobrevolando el mar, la bomba de aceite de uno de los motores se averió dando la señal de alarma. El piloto tuvo que tomar una rápida y compleja decisión, estaba lejos aún de Barcelona, por lo tanto, dio la vuelta y se encamino de nuevo hacia la isla.
La crónica de sucesos al día siguiente en el Diario de Mallorca  lo contaba así...

"El Douglas con vuelo muy irregular pudo salvar en su viraje a nuestra Sierra Norteña y alcanzar el llano de la isla. Muy bajo ya, estuvo a punto de posarse en las pistas de aterrizaje, pero ante la imposibilidad de hacerlo, llego renqueando a las inmediaciones del Nuevo Seminario, en cuya huerta y tras una maniobra dificilísima, salvando arboles y cruzando entre los postes eléctricos de alta tensión, tomo tierra violentamente ante el asombro de las monjitas de la comunidad de servicios del Seminario y del hortelano que pacíficamente estaba trabajando en la huerta"

En el aterrizaje forzoso una de las hélices salio disparada a toda velocidad cayendo a decenas de metros. Afortunadamente no alcanzo a nadie del lugar, igual que a los pasajeros ya que todos salieron ilesos, eso si, con un buen susto encima. Fue una de las noticias más importantes de aquel año, saliendo en todos los noticiarios incluido el NO-DO.






Esta es una vista aérea del aeropuerto de Son Bonet en el año 1956, lugar de donde salio el referido vuelo de este Douglas C-3 y en el cual intento volver a aterrizar.

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Así se ve en la actualidad el Aeródromo de Son Bonet, reconvertido ya a la aviación deportiva.

21 de diciembre de 2010

Hospital Militar



Hacia 1953. Esquina de calle San Miguel con la calle de los Olmos. Una imagen del Hospital Militar antes de su reforma. Se ven las rejas de entrada al hospital y la Iglesia de Santa Margalida.
 El nuevo edificio tras la demolición del jardin, rejas y antiguas dependencias del Hospital Militar es hoy una residencia para enfermos del mal de Alzheimer. Del pasado solo queda, restaurada, la iglesia castrense de Santa Margalida a la derecha de la foto.

18 de diciembre de 2010

Calles de Palma 2


1956. Calle de La Constitución. Con las reformas urbanisticas del Plan Alomar, en la zona de correos desaparecierón callejones, viejas viviendas y diversos comercios entre algunos, los emblematicos Casa Cabot, La Expeditiva, La Charcutería Ferrà, etc.......
Las reformas realizadas permitieron alinear y dar mayor amplitud a la calle de la Constitución, via muy transitada y acceso natural al Paseo del Borne desde la Plaza de Cort (Ayuntamiento).


16 de diciembre de 2010

Calles de Palma

Años 40. Actual Plaza de Alexandre Jaume. En el centro, dos elementos muy comunes que formaban parte de la geografia urbana de la epoca: una de las estaciones transformadoras de eléctricidad, diseñadas por el arquitecto Gaspar Bennàzar y un salón de limpiabotas.

 Al fondo, un carro tirado por un caballo, pasa por delante del popular café de la epoca Ca'n Maganet.

Las casas del alrededor de la plaza han sufrido pocos cambios. No a pasado lo mismo con la vecina plaza de Sant Antoni -al fondo de la imagen- donde hace pocos años se derruyeron toda la isla de casas que se ven en la fotografía antigua para construir edificios y calles nuevas, además de un aparcamiento subterraneo.



14 de diciembre de 2010

S'Institut

El actual Instituto Ramon Llull ha estado desde su nacimiento intimamente ligado a la historia de la cultura y de la educación en la isla de Mallorca. El edificio dio acogida al antiguo Instituto Balear, centro de enseñanza fundado en 1836 por una comisión de la Sociedad Economica Mallorquina de Amigos del Pais. Instalado primero en el Estudio General Luliano, en 1837 fue trasladado al edificio de Mont-tision. Fue el primer centro de España donde se realizaban cursos de bachillerato propiamente dichos, antes incluso, de la creación de los estudios de segunda enseñanza, por lo que es considerado como el primer instituto fundado en España.

 El Ayuntamiento inició en 1907 un largo proceso para la construcción de los edificios destinados a los Centros de Enseñanza Media y Profesional. En 1912 se procedió a la construcción de los edificios: Instituto General y Técnico, la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artístico, la Biblioteca Provincial y, separado por un ancho de calle, la Escuela Normal, con lo cual, el edificio del IES Ramon Llull forma parte de una unidad arquitectónica.
Fue proyectado en 1912 por el arquitecto madrileño Tomas Gomez Acebo. Fue construido entre 1912 y 1916 bajo la dirección de los arquitectos mallorquines Josep Alomar Bose y Jaume Aleñar Ginard. Estilisticamente es el resultado de una mezcla de influencias: renacentistas, barrocas y regionalistas, por lo que se incluye en la corriente eclecticista.

El hecho de que durante prácticamente un siglo fuera el unico centro en el que se podian cursar estudios en Mallorca propició que en él se formaran todas aquellas personas que más tarde destacarían en la vida de la isla o del estado.
S'Institut en sus primeros años de construcción.


1925. Una locomotora Kopel que unia el muelle del puerto con la estacion de la Plaza de España a su paso por S'Institut.


En la decada de los '90 del siglo XX se procedio a perforar la Rambla para construír un aparcamiento dando lugar a que aparecieran los restos de las murallas que habian sido enterradas.


9 de diciembre de 2010

Golfos y Pordioseros

 
Con las crisis económicas del último tercio del siglo XIX, las callesde las grandes ciudades industrializadas se poblaron de niños y adolescentesque, provenientes en general de los barrios periféricos, bien demotu propio, bien por mandato expreso de sus padres, intentaban por delincuentes son pobres, urbanos, sin familia, que actúan en bandas,viven al margen del trabajo y de las aulas, adquieren sus habilidades para el robo mediante un lento aprendizaje en la escuela de delincuentes y con frecuencia son instrumentalizados por adultos sin escrúpulos que se aprovechan de sus raterías . Apreciación compartida por Concepción Arenal (1820-1993), cuando, desde las páginas del Boletin de la Institución Libre de Enseñanza, denuncia que:

«Esta es la educación de la calle, donde vago, mendigo o ratero, se deja al niño pillear, ya solo, ya agrupado o asociado; así corren cientos y miles por las calles y plazas, sin que nadie remedie su desventura, sostenga su debilidad, ni le ataje en su desdichado camino»

Se iniciaba en las últimas décadas del siglo XIX un amplio movimiento de reforma social que tuvo,  una traducción directa en los intentos sociales y legislativos de protección  a la infancia y de prevención de la delincuencia infantil.

  Año 1900.  Golfos y pordioseros, a su entrada en el Campamento de Desinfección.  Madrid. Fot.Anonima

Año 1900.  Golfos y pordioseros, ya desinfectados.  Madrid. Fot.Anonima

Muy pronto se empezó a distinguir entre «niños en peligro» y «niños peligrosos», entre infancia abandonada e «infancia culpable», etc., de manera que higienistas, psiquiatras, pedagogos, juristas y demás expertos fueron rápidamente configurando y desarrollando una amplia gama de estrategias encaminadas, por un lado a concienciar a la sociedad en su conjunto de la auténtica "lacra social que suponía la infancia abandonada y, por otro, a aunar hábilmente actividades educadoras y preventivas con otras de vigilancia y control, cuando no estrictamente represivas, destinadas a aquellos menores que atentaran contra los valores éticos y estéticos hegemónicos." Higiene y moralización fueron, como se sabe, los dos pilares básicos de una Medicina Social que colaboró, de manera sobresaliente, en el aludido proceso de reforma social .

6 de diciembre de 2010

Edificios de Can Segura y Villa Juana



-CAN SEGURA-
En la esquina de las Avenidas con la calle 31 de Diciembre, se levanta el edificio de Can Segura, proyectado por el arquitecto Francesc Roca i Simo, construido en el año 1908 y posteriormente reformado por Francesc Casas en el año 1945, el cual le añadio una cuarta planta y reformo los locales comerciales de la planta baja, eso si, llevandose por delante la singular arquitectura inicial.

En la actualidad....


-VILLA JUANA-
En la misma confluencia de calles pero en la otra esquina se levanta Villa Juana, construida en el año 1914. En sus bajos se encuentra desde hace muchos años la pasteleria La Mallorquina, famosa por sus exquisitas ensaimadas y postres mallorquines. Esta finca casi no a tenido cambios perceptibles.

Puede decirse que estas dos fincas fueron de las primeras en construirse en el nuevo eixample de Palma en aquellos años.


4 de diciembre de 2010

Historia de "El Terreno"

 El barrio de El Terreno ocupa una franja del litoral de la bahía de Palma, en la falda del bosque del castillo de Bellver, flanqueado por la zona residencial de Son Armadans, Son Alegre y el barrio de Portopí. Antiguamente, El Terreno estaba situado en dominios de realengo, adscritos al castillo de Bellver. En 1656 se hizo, junto a la costa, Sa Quarentena, hoy convertida en jardín. Hasta que se construyó el paseo Marítimo, junto a ese recinto de Sa Quarentena, estaba Sa Pedrera, lugar de donde se extraía piedra dejando así una explanada, lo que permitió que posteriormente se instalasen unos astilleros. La primera casa de la que se tiene constancia en la zona data de 1777 y se refiere a la que se construyó el artista y naturalista Cristóbal Vilella, impulsor de la decoración a base de conchas marinas y ligado por sus trabajos a la familia real española.

La Bahía de Palma con El Terreno al fondo

Precisamente fue a merced del Rey que pudo adquirir el solar. Este edificio luego pasó a la familia Dezcallar y fue conocido como Son Catlaret. Un portal blasonado con las armas reales y el topónimo que da nombre a la calle son los únicos vestigios que nos quedan de esa propiedad. Según el catedrático Bartomeu Barceló, el barrio de El Terreno toma su nombre de la finca que hacia finales del siglo XVIII fue del cardenal Antonio Despuig y Dameto. En esta finca quería el cardenal reunir las piezas de su magnífico museo, las cuales finalmente acabaron depositadas en la finca de Raixa. Las casas prediales de El Terreno todavía se conservan, muy modificadas, y son conocidas actualmente como Can Rubert o Nazaret, nombre, éste último, que surgió en 1923 al convertirse la casa en un colegio que llevaba ese mismo nombre. Sus jardines han sido recientemente restaurados, con la excepción de un rincón muy degradado el cual está ocupado desde hace décadas por una discoteca. A la muerte del Cardenal Despuig (1813), la finca fue vendida a Jaime Sitjar, para un año después vendérsela a Juana A. Vidal y Serra de Marina. A la muerte de la señora Vidal, El Terreno pasó a sus parientes los Rubert, familia que con el tiempo fue parcelando la finca, posibilitando la urbanización de la zona.

Camino de El Terreno con el tranvia de mulas
El Terreno en 1914
La merced concedida por el Rey en su día a Vilella, y seguramente a Despuig, para poseer un solar en el realengo de Bellver, significó un precedente para el posterior proceso urbanizador de la zona. Por otra parte, en 1821, apareció en Palma la fiebre amarilla, diezmando la población palmesana. Parte de la gente que tuvo la suerte de no contagiarse se instaló en las faldas del castillo de Bellver, provocando la aparición de un poblado provisional construido con barracas de madera. El material se consiguió talando los pinos de los alrededores, lo que significó arrasar la mayor parte del bosque de Bellver. Esas cabañas de madera se volvieron a ocupar en 1835, cuando tuvieron lugar en Palma unos movimientos sísmicos importantes, lo que ocasionó que algunos vecinos de la ciudad buscasen refugio allí.


Por otro lado, durante la segunda década del siglo XIX se construyó un camino nuevo (actual calle Joan Miró) que unía el barrio de Santa Catalina, con los castillos de Bellver y San Carlos, reemplazando el antiguo (actual calle Robert Graves, donde se encuentra el puente del torrente Mal Pas) tramo del camino que unía Palma con Andratx, contribuyendo a mejorar el acceso a la zona.
En 1835 hubo el primer intento de urbanizar la zona. Fue la Sociedad Económica Mallorquina de Amigos del País, institución que obtuvo gran relevancia en el desarrollo de Mallorca durante esos años, la que presentó un proyecto a la autoridad militar con la consiguiente solicitud de los permisos para llevar a cabo la urbanización en la falda de Bellver. Recordemos que esa zona había quedado desarbolada años antes con motivo de la epidemia. Si bien el proyecto fue rechazado por la autoridad competente, lo cierto es que en 1840 el cronista Antonio Furió escribió que "en vez de la pasajera permanencia que en él (El Terreno) hacían nuestros mayores vemos hoy levantarse a porfía, en su llanura, hermosas y cómodas casitas".


De hecho, entre 1838 y 1845, Juan Rubert, edificó unas casas en la orilla del mar, en la parte de Can Barbarà. A partir de esa época el proceso urbanizador fue imparable, llegando al caso que en 1859 al señor Pedro Bonafé se le dio permiso para construir treinta y cuatro casitas. En 1886 se puso nomenclatura a las calles. En la década de los años ochenta del siglo XIX el barrio ya presentaba el aspecto de una pequeña población de recreo. El archiduque Luis Salvador dice que "con sus casitas pintadas de blanco, amarillo y azul... parece una pequeña ciudad", y Rusiñol añade que "és un cigne blanc del que cada casa en ve ésser una ploma". En esos momentos fueron apareciendo diferentes servicios: la farmacia, tiendas de comestibles, el horno, la barbería... la bella iglesia de Nuestra Señora de la Salud se construyó en 1870. Para que uno se haga una idea, en 1887, El Terreno estaba constituido por 343 edificios, en su mayoría de una sola planta.

1921.  Can Barbarà tambien conocido como Es Corp Marí
Varias generaciones de ciutadans tuvieron la suerte de veranear, o vivir durante todo el año, en este barrio. El Terreno a finales del siglo XIX ya tenía el aspecto de un barrio de recreo. En esa época la familia Gomila, que tenía bienes en las Antillas –allí pasaba largas temporadas–, se construyó una casa en El Terreno para pasar las vacaciones. Los señores Gomila decidieron ceder al Ayuntamiento un espacio perteneciente a su solar para que sus hijos, junto con otros niños convecinos, jugasen a sus anchas. Con esta cesión, además, se mejoró el acceso de las casas vecinas con la carretera de Andratx (hoy calle Joan Miró) e incluso se permitió construir junto a la parcela de recreo infantil, un "Bornet" para el disfrute de los adultos. Este nuevo espacio fue conocido como "sa Placeta". Al cabo de unos años la familia Gomila se fue definitivamente a Santiago de Cuba y su casa, muchos años después, se convertiría en la sala de fiestas Tito´s.

 La Plaza Gomila, cruzada por lo que era antes la carretera que llevaba a  Andraitx. Vemos tambien el tranvía de mulas  Palma - Porto Pí

Algunos años después de la anterior foto. El tranvia ya se ha electrificado. La linea Palma - Porto Pí fue la primera en 1916.

A la derecha de la imagen podemos ver la entrada a la antigua discoteca Tito´s

 La plaza Gomila en 1953

En el año 1970

Algunos años más sobrevivió "sa Placeta", la cual estaba configurada por unos bancos de piedra entre los cuales había columnas que sostenía unas hidrias como las que había en el paseo "des Born". Nada queda de aquel espacio. Hoy, en su lugar, encontramos una plaza Gomila insulsa y triste, dónde sólo los terreneros más mayores pueden revivir entre sus recuerdos brumosos aquellas tardes estivales en "sa Placeta", a la sombra del castillo de Bellver. En esta misma plaza vivió uno de los personajes más famosos que han habitado en El Terreno: el pintor Santiago Rusiñol. Según cuenta Lluís Fábregas –terrenero de pro– en sus memorias "Estampas de El Terreno", el pintor catalán vino a Mallorca a consecuencia del éxito que tuvo el artista Lorenzo Cerdà en la Exposición Universal de Barcelona. Cerdà entabló amistad con Rusiñol. El mallorquín mostró algunos lienzos de paisajes de Mallorca al pintor catalán, el cual quedó maravillado. Tanto fue así que Rusiñol decidió visitar la Isla. Así empezó su relación con Palma. Once años después de la Exposición Universal, Rusiñol, junto a su esposa e hija, llegó a Palma con la intención de quedarse. Tenía apalabrada una casa en la plaza Gomila, esquina con lo que fue la calle Nube, "verdadera balconada mediterránea". Los de mi generación hemos conocido ese lugar como el lúgubre callejón del "Chotis", que nada tiene que ver ya con ese rincón idílico del que nos habla Fábregas.

 El terreno en 1910

Realmente esa casa debía ser un pequeño paraíso. Tanto Rusiñol como su esposa e hija quedaron hechizados de ese lugar. Enseguida se integraron en la vida del barrio. El pintor catalán llegó a ser miembro permanente en la tertulia "des Capellà Sec", auténtico parlamento de la "república" terrenera. Asistían a esa tertulia Pep Rover, Gabriel Alomar Villalonga, Francisco Escalades, Lluís Martí... entre otros. En casa de los Rusiñol fue a vivir el pintor Joaquim Mir. Tenían como vecinos al señor Pinto, profesor de piano, casado con una hermana del famoso pintor Gaspar Terrassa, también terrenero de toda la vida, con quien Rusiñol entabló una gran amistad. María Rusiñol, hija del pintor catalán, cuenta en sus memorias que: "Terrassa era altísimo, esbelto, distinguido. La barba blanca. Y sus ojos de azul clarísimo. En verano, vestía traje blanco y su aseo era tal, que, de haber existido detergentes ninguno de ellos hubiera podido competir con él. Fou l´homo més net del món". 

Ciertamente, en El Terreno todos los vecinos conocían la exagerada manía del pintor Terrassa. Se conoce la anécdota de cuando llovía, la calle Joan Miró, todavía sin asfaltar, se convertía en un barrizal. Por este motivo era costumbre hacer "caminitos" colocando periódicos en el suelo que iban desde la entrada de las casas hasta la parada del tranvía. Nada más caer cuatro gotas, uno de los primeros vecinos en abrir "caminitos" de periódicos era Gaspar Terrassa. Uno de esos días lluviosos pasó el carro "d´en Confit", que para desgracia del carretero salpicó el blanco traje del pintor, que como un funámbulo iba por encima del "caminito". Mientras el tal Confit huía del colérico pintor, tuvo que escuchar toda una serie de improperios, insultos y demás palabras gruesas dirigidas a su persona y a la bestia que tiraba del carro lo que provocó que varias damas presentes en el momento del "atentado", tuviesen que taparse los oídos escandalizadas.

El popular Cafe Torres de la Plaza Gomila en 1940

Se podrían contar innumerables anécdotas y sucesos del El Terreno que denotan el buen ambiente que allí se respiraba. Entre los actos socio-deportivos que tuvieron lugar en el barrio destacó un campeonato de tenis. La sociedad recreativa "La Veda" tenía un campo de deporte en el Corb Marí. Allí se reunían las mejores raquetas mallorquinas de la época. Un día se organizó un campeonato entre mallorquines y catalanes, estos últimos pertenecientes al prestigioso club barcelonés "Turó Park". Ante el estupor y sorpresa de la selección catalana, ganaron los mallorquines. Los isleños hicieron muestras de caballerosidad al regalar la copa a los visitantes como obsequio de la visita. Éste detalle fue recogido por la prensa catalana quedando de manifiesto la generosidad y elegancia de los mallorquines.


Se suele decir que cada sociedad produce su arte –lo que incluye también su arquitectura–, a través del cual se transmiten sus valores, emociones, sentimientos… Mirando la estampa de El Terreno en la década de los años veinte o treinta contemplamos un conjunto de casas unifamiliares con sus jardines, huertos y verjas. Fue una época en que el vecino de delante procuraba no quitar las bellas vistas al vecino de detrás. Fue una época que mirando las fotografías o escuchando a los más mayores rememorando anécdotas, uno intuye una sociedad sana, en armonía, al menos esa armonía imperfecta que podemos llegar a conseguir en algunos momentos los hombres. El Terreno cambió. Ya en 1974, Lluís Fábregas, a propósito de la destrucción urbanística que sufrió el barrio, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, dejó escrito que: "Con el "cuento" del progreso, s´ha malmanat lo millor del Món. Este magnífico legado de nuestros bisabuelos, que sus tataranietos en su codicia han malbaratado para siempre". Para los que queremos El Terreno, cosa sádica es pasearse por sus calles de hoy contemplando fotos antiguas de su ayer.

(Bartomeu Bestard, Cronista oficial de Palma)