Via de Jaime III

 Via de Jaime III

La ejecución de la vía Jaime III conllevó a la par que a la reordenación de la calle Bonaire, de la que desaparecieron fábricas y afectó al convento de La Concepción, y la creación de la del Baró Santa María del Sepulcre, al nacimiento de otras nuevas vías más reducidas, todas trasversales, a medida que se urbanizara la zona y aparecieran los bloques de viviendas proyectados.

Logradas las expropiaciones necesarias, algunas de las cuales afectaron a buenas y estratégicas porciones de terreno de las casas de las familias  Villalonga y los Truyols. Esto supuso la remodelación de las propiedades afectadas, con nuevas fachadas y reestructuración interior, y por ende, la pérdida de varios cientos de metros cuadrados, así como la desaparición de jardines y espacios libres.

El arquitecto Alomar planea una vía con pórticos en ambas aceras, al menos en buena parte de Jaime III, sirviendo a la vez los pilares de los arcos como sostenedores de las fachadas de los edificios. Para el diseño de las fachadas a levantar a ambas bandas de la nueva vía, el arquitecto mallorquín se inspiro en el estilo neobarroco de los palacios romanos.

Las obras de la Via de Jaime III en 1952
 

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